El Noviciado o casa de formación de las Hermanas Oblatas de San Francisco de Sales en Colombia se encuentra ubicado, desde 1996, en el sector San Isidro de la vereda la Doctora en Sabaneta. Como su nombre lo indica, es allí el lugar ideal y privilegiado donde, jóvenes que se sienten motivadas a servir a la Iglesia siguiendo las huellas de San Francisco de Sales y nuestros santos fundadores, encuentran el espacio y el ambiente necesarios para reflexionar y prepararse integralmente a dar lo mejor de sí, en cualquiera de las obras de la congregación.

Realizarse como Oblata de san Francisco de Sales es parte de un proceso formativo y de maduración en el cual se siguen algunos pasos o etapas:

1. ACERCAMIENTO Y CONOCIMIENTO DE LA COMUNIDAD

La joven va descubriendo poco a poco el carisma, mientras comparte días, o fines de semana en “La Casita” (espacio de acogida para jóvenes o niñas que se interesan a nuestra espiritualidad).

2. ASPIRANTADO

Empiezas a congeniar con el carisma de la comunidad y te interesas por conocer más de ella entonces con la ayuda de una Oblata, estudias sus orígenes, conoces sus obras, te estudias y conoces más a ti misma. Este proceso lo puedes realizar viviendo en “La Casita” o asistiendo regularmente a encuentros con la hermana que te guía.

 

3. POSTULANTADO

Te vas dando cuenta que el ser y que hacer de las Oblatas encaja con lo que aspiras espiritualmente y sientes que te gusta servir al señor en la misma forma que ellas lo hacen entonces te arriesgas en una aventura fascinante, ingresando a la Congregación para iniciar más seriamente tu formación.

 

4. NOVICIADO

Después de un tiempo prudencial, necesario para profundizar en tu conocimiento y el de la congregación, como también empezar otros estudios importantes para tu formación, vas discerniendo más claramente tu vocación y decides dar un paso más comprometido con Cristo con el cual te comprometes como la novia de Jesús.

 

5. PROFESIÓN TEMPORAL Y PERPETUA

Dos años dura esta etapa de crecimiento espiritual. Te descubres llamada a vivir el seguimiento de Jesús incondicionalmente entonces te dispones para responder afirmativamente, como María, al desposorio espiritual con aquel que es Camino Verdad y Vida.