A ti, Jóven que quieres arriesgarte y dar todo por el TODO!

A partir de hoy, cada mes, encontrarás en este Rinconcito Espiritual un consejo, un aliento, una palabrita que te animará a pronunciar ese “sí”, que como tierno capullo, se quiere abrir y entregar bajo el rayo suave del divino Sol!

Cierto día la joven Leoní, cuando apenas se abría a los encantos de la vida, sintió en su corazón la tibia caricia del divino Sol y, dejándose llevar por la delicadeza y suavidad de este sentimiento exclamó:

“Oh!, cómo quisiera ser santa, lo deseo ardientemente. Hoy mismo voy a empezar!” Qué de raro tiene que tu, yo, cualquiera de nosotros, al ir descubriendo la bondad y hermosura del amor de Dios, nos sintamos atraídos, si no a exclamar como ella, por lo menos a desear la santidad? nada de extraño, pero lo que importa es no quedarse en el deseo solamente sino, como ella, empezar con decisión e inmediatamente. Qué de raro tiene que tú empieces hoy mismo a recorrer este camino con decisión y alegría? ánimo!!

Oración Universal
Atribuida al Papa Clemente XI

Creo en Ti, Señor, pero ayúdame a creer con más firmeza; espero en Ti, pero ayúdame a esperar con más confianza; te amo, Señor, pero ayúdame a amarte más ardientemente; estoy arrepentido, pero ayúdame a tener mayor dolor.

Te adoro, Señor, porque eres mi creador y te anhelo porque eres mi último fin; te alabo porque no te cansas de hacerme el bien y me refugio en Ti, porque eres mi protector.

Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima; que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda.

Te ofrezco, Señor mis pensamientos, para que se dirijan a Ti; te ofrezco mis palabras, para que hablen de Ti; te ofrezco mis obras, para que todo lo haga por Ti; te ofrezco mis penas, para que las sufra por Ti.

Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres Tú, quiero como lo quieras Tú y durante todo el tiempo que lo quieras Tú.

Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento, que inflames mi voluntad, que purifiques mi corazón y santifiques mi alma.

Ayúdame a apartarme de mis pasadas iniquidades, a rechazar las tentaciones futuras, a vencer mis inclinaciones al mal y a cultivar las virtudes necesarias.

Concédeme, Dios de bondad, amor a Ti, odio a mí, celo por el prójimo, y desprecio a lo mundano.

Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores, ser comprensivo con mis inferiores, saber aconsejar a mis amigos y perdonar con mis enemigos.

Que venza la sensualidad con la mortificación, con generosidad la avaricia, con bondad la ira; con fervor la tibieza.

Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar, valor frente a los peligros, paciencia en las dificultades, humildad en la prosperidad.

Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer, responsabilidad en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.

Ayúdame a conservar la pureza de alma , a ser modesto en mis actitudes, ejemplar en mis conversaciones y a llevar una vida ordenada.

Concédeme tu ayuda para dominar mis instintos, para fomentar en mí tu vida de gracia, para cumplir tus mandamientos y obtener la salvación.

Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno, la grandeza de lo divino, la brevedad de esta vida y la eternidad de la futura.

Concédeme, Señor, una buena preparación para la muerte y un santo temor al juicio, para librarme del infierno y alcanzar el paraíso.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Hermanas Oblatas de San Francisco de Sales